201811.25
0

MESA REDONDA “BUENAS PRÁCTICAS PARA EL DESARROLLO Y SEGUIMIENTO DE UN PROGRAMA DE OBRA COMO RESPALDO EN FUTURAS CONTROVERSIAS”

“EL PROGRAMA ES UN DOCUMENTO QUE ES PARTE DEL CONTRATO DE CONSTRUCCIÓN”


El pasado jueves 25 de octubre se realizó una nueva mesa redonda en la que los ingenieros de la División de Ingeniería Contractual del IDIEM, Rodrigo Acevedo y Néstor Henríquez expusieron sobre “Buenas prácticas para el desarrollo y seguimiento de un programa de obra como respaldo en futuras controversias”.

Entre los temas abordados durante la instancia destacaron: “El plazo como fuente de conflictos retrasos, causas y atribuciones”, y “El programa como documento que forma parte del contrato de construcción” y el impacto que éste tiene.

“El 90 por ciento de las empresas constructoras tiene problemas contractuales”. Así comenzó la exposición de Rodrigo Acevedo, jefe de proyectos de IDIEM, quien, con este dato revelado en una encuesta realizada por la Cámara Chilena de la Construcción en 2016, decidió introducir su presentación sobre la conceptualización de los conflictos en los contratos de construcción. El sondeo “Relación contractual Mandantes/Contratistas”, que contempló 61 empresas concluye, entre otras cosas, que el 90 por ciento de estas tuvo problemas con la ejecución de los plazos. Acevedo señaló que estos problemas en su mayoría son retrasos atribuibles al madante, al contratista, o a situaciones de fuerza mayor o caso fortuito.

El ingeniero destacó que entre los retrasos más usuales atribuibles al mandante son la aprobación tardía de los planos de ejecución, ingeniería deficiente o incompleta, tardanza en responder al contratista aclaraciones del proyecto, cambio de diseño, interferencias con otros contratistas del dueño de la obra.

En lo que respecta a los retrasos atribuibles al contratista, el jefe de proyectos de IDIEM habló de una mala administración del contrato, adquisición tardía de materiales, personal insuficiente o no calificado en la obra, construcción que no está acorde a los proyectos, plazos y recursos subestimados.

Por último, como fuerza mayor citó el artículo 45 del código civil, pero además agregó que un fenómeno meteorológico considerado inusual podría considerarse como fuerza mayor.

EL PROGRAMA DE OBRA

“Para poder establecer los efectos en el plazo, necesitamos tener el programa de obra, no hay otra manera de poder demostrarlo, el programa es un documento que es parte del contrato de construcción”, afirma Acevedo, que agrega que el programa es fijo, está acordado por las partes, no es sólo referencial; ejemplifica con lo que ocurre en contratos de obras públicas, que establece que luego de 30 días de adjudicado el contrato ya se tiene que establecer el programa oficial.

El ingeniero entregó además algunos ejemplos de aumentos de plazo e indemnizaciones establecidos en contratos públicos y privados: -Si el FISCO tiene que proveer algunos de los materiales y genera atraso en esta provisión, puede el contratista interponer un reclamo para conseguir aumento de plazo, lo mismo ocurre si el mandante (en este caso el FISCO) solicita o requiere obras extraordinarias, lo que también da pie para que el contratista pueda solicitar un aumento en el plazo.

El especialista de IDIEM, además entregó ejemplos de impacto en plazos que han sido reconocidos en arbitraje o en la justicia civil, como lo ocurrido en la construcción del hospital militar, caso resuelto por la Corte Suprema en cuyo fallo estipuló que las modificaciones al proyecto original incorporadas a destiempo por el dueño de la obra causaron alteraciones al plan de trabajo en construcción y afectaron el normal desarrollo de la etapa de construcción y del equipamiento, incumpliéndose el contrato.

PROGRAMA DE OBRA Y SU UTILIZACIÓN

La exposición continuó con el análisis de los aspectos prácticos del programa de obra con Néstor Henríquez, jefe de proyectos de la división de ingeniería contractual de IDIEM. “hay que tener en cuenta que el programa es mucho más que planear; es planear, hacer, verificar y actuar, la unión de todo esto es una mejora continua del proceso de planificación. Los casos que revisamos llegan con sólo un punto que es el de planear, contratista y mandante cumplen con las bases de entrega del programa y ahí queda en programa descansando hasta el final”, aseguró Henríquez.

“Dentro de la estructura del programa tenemos que tener claro que está conformado por: estructura de trabajo, el recurso costo, plazo y tiempo. Estas tres cosas arman el programa que nos va a servir para posibles futuras controversias”.

Desarrollo Seguimiento y Control de un Programa: Términos Usuales

Henríquez aclaró que las estructuras de trabajo son actividades suficientes para poder definir el alcance, además agregó que una vez definida esta estructura de trabajo a cada uno de sus elementos se le debe asignar una duración a través del plazo total. “tener claro el plazo va a definir cómo vamos a realizar el trabajo en cuanto a su duración, algo muy importante que no siempre está en los programas son los vínculos, también es relevante establecer los hitos y generalmente los hitos contractuales, los que dice el contrato plazo”, sostuvo el jefe de proyecto de la división de ingeniería contractual de IDIEM.

El ingeniero resaltó la importancia de la holgura, y la relevancia de tener muy clara la llamada ruta crítica, el seguimiento, actualización y control de un programa.

Para terminar esta mesa redonda en la que los asistentes participaron activamente, a través de preguntas y exposición de casos, los expertos de IDIEM entregaron algunas recomendaciones:

Garantizar que todo el alcance del proyecto/contrato sea representado en la estructura de trabajo, determinar las duraciones de las actividades junto a su trabajo, realizar un diagrama red, asegurar que todas las actividades posean un predecesor y un sucesor, investigar y documentar las fechas importantes e hitos, establecer contractualmente una línea base, documentar y proveer información básica para cada cambio hecho en la línea base en caso de rectificaciones, actualizar el programa de acuerdo al periodo determinado, registrar fechas de inicio y termino de las actividades junto a su avance, entre otros.